No hay peor sentimiento en el mundo que ese.
"No estoy lista", fue lo primero que dije al entrar a la secundaria, a la preparatoria y a la universidad.
Al enamorarme por primera vez, al graduarme, al dar mi primer beso, antes, durante y después de mi primera vez, al terminar una relación por primera vez, al decidir separarme de mi familia, al destruirme y reconstruirme una y otra vez.
Al cambiar de trabajo.
Y a pesar de no estar lista, esta es una constante en mi vida, si no estoy cambiando y evolucionando una y otra vez, me aburro.
Me gusta empujarme y crearme nuevos retos. A pesar de no estar lista.
¿Lista para qué?
A veces, como esta noche, pienso que para la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario